J. Lacan habla sobre la demanda y la necesidad.
C. Lispector lo narra.
(...)
Hasta que, en repentina pesadilla, sobreviene una de las palabras que ha aprendido: se estremece violentamente, abre los ojos.
Y para su terror no ve más que esto: el vacío caliente y claro del aire, sin mamá.
Lo que piensa estalla en llanto por toda la casa.
Mientras llora va reconociéndose, transformándose en aquel que la mamá reconocerá.
Casi desfallece de tanto sollozar.
Tiene que transformarse urgentemente en algo que pueda ser visto y oído,
porque si no se quedará solo.
Tiene que volverse comprensible
porque si no nadie lo comprenderá,
si no nadie se acercará a su silencio.
si no dice y cuenta nadie lo reconoce.
Haré todo lo necesario para ser de los demás y que los otros sean míos.
Brincaré por encima de mi felicidad real, que sólo me traería abandono,
y seré popular.
Hago trampa para que me amen, es totalmente mágico esto de llorar para recibir a cambio: mamá.
Y su seguridad consiste en saber que tiene un mundo para traicionar y vender, y que lo venderá.
(...)
Niño dibujado a pluma - Clarice Lispector
encantador (y despiertó) no! no despierto.
ResponderEliminarno! no llanto.
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