de mi abril catacumba,
de tu "mi no existencia", la plegaria:
que se suelten mis entrañas,
porque otro pecado en omisión cumpliría tu condena
se destejerían los minutos,
ningún ojo traspasaría los cristales para fundirse en el café,
donde bebo mi propio dolor que evaporará tu grito de silencio.
¡Tu maldito grito de silencio!
nudo chino
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