el otro día, sin embargo, me respondieron: "se ha dicho todo, pero no de todas las formas posibles."
claro, ahí se entiende sobre la importancia del arte... del lenguaje... y, se entiende, también, que todo lo dicho es relativo (obvio, no hay absolutos. mi verdad jamás será la tuya pues: no puedes verla-sentirla-vivirla como yo la veo-siento-vivo).
después, me pregunté: ¿tengo yo algo que decir? ¿en función de qué: de dejar una huella de mi paso por el mundo; de descargar tanta información que, a ratos, se hace pesada por dentro; de compartir ciertas ideas-experiencias con otros/as de manera que se rompa la sensación de separatidad?
enseguida se me ocurrió: ¿y la manera como me expreso es adecuada? ¿me representa? ¿lo que pienso, lo que digo, cómo lo digo... esa soy yo?
y llegué a: ¿pero cómo podría eso ser yo si a cada hora cambio, no porque esté trastornada - o talvez, pero no me doy cuenta todavía - sino que a cada instante la vida me atraviesa y lo que era ya no soy? (el sol de las 9h no es el de las 9h05 y como yo lo vi tampoco).
acto seguido cuestioné: ¿lo que yo digo, la manera, el contenido, la intención... cuál es el matiz, su característica? en la indagación descubrí (por autopercepción y la de algunas personas alrededor) que mi expresión es estructurada, es metodológica, algo rigurosa..
y yo que busco lo sublime, yo que busco una belleza particular, especial, única y concreta (porque, claro, mi belleza nunca será su belleza)...
empezaba a decidir callarme... no tenía: ¡nada nuevo para el mundo!
ahí, me di cuenta que dejar de hacer o decir podría ser una máscara para no tomar "responsabilidad" de "nada" y que esta actitud - la de no decir, precisamente - resaltaba sólo un lado: buscaba expresarme en función de dejar mi marca, agradar o desagradar.
Romper con eso: REFLEXIONAR, SENTIR, EXPRESAR... DECIR.
tal vez no será nuevo, tal vez no será bueno... mas, es una cuestión de grafía de la sensación - grafía de lo que se escucha, como en un dictado.
la forma, espero y ruego, se pulirá.
... no le doy una vuelta más...
para mostrar el punto de las formas,
ha llegado a mi vida un tesoro de la expresión.
HUBO - ¡cómo me gusta jugar con este verbo! - alguien que escribió de manera tal que cuando lo leo me siento ahí: incluida (al fin, no separada-botada-aislada..., y a la vez sí)
No había visto algo parecido: su forma es rica, sutil, profunda, y mil adjetivos más. pero,
básicamente: ¡él es tan él que alucina! ¡Y, a la vez, él no es él, es muchos en él y ninguno!
Ni al hablar o escribir
ni en la mirada nos mostramos jamás,
nuestra conciencia ni en voz ni en libro
puede ser cifrada,
revelamos tan sólo una apariencia
por más que el pensamiento pueda verse
tras el espejo que del alma aflora
el corazón no llega a conocerse
lo que se revela, se ignora.
Existe entre las almas un abismo
que no logra salvar el pensamiento
y nos separa dentro de nosotros
de nuestro ser
el pensamiento mismo
Somos sueños del propio entendimiento
y sueños de otros sueños de los otros.
.- Alberto Caeiro
¡ÉL HA DICHO!
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