lunes, 25 de febrero de 2013

gracias por los recuerdos

en los momentos menos adecuados se me quiere ir la lengua, la encierro con esfuerzo.
Trago el impulso y lo arremeto a los dedos.
imagino uno tras otro los cigarrillos que me fumaría si su olor no me resultara insoportable.
No hay vaso que tomar, pared que arañar, mano que sujetar.
si pudiera me subiría al árbol más alto. como una salamandra, con un dedo a la vez tocaría la noche, acariciaría la luna, y de tanto cuidado en los movimientos, podría aullar, aullar con entrega.
¡Sácalo lengua, sácalo de una vez!
escribe, ¿qué más se puede hacer?, ¿qué más quieres hacer?
Cuenta, ¿qué más se quiere hacer?, ¿qué más puedes hacer?

     el jueves, un gorrión bajó al café. despacito, con calma, reunía migajas.
     su comer se registraba en mi piel.
     cada miga: segundos de vejez.

envejezco, abuela...
pero, la memoria es un gran poder.
veo, desde tu habitación, el sonido del viento en las noches de verano; desde tu cocina, la mermelada; desde tu sala, las historias, las veo todas.
¿recuerdas tu sonrisa al escucharme leer mi primera oración?
¿recuerdas tu sonrisa al atardecer?
¿quién diría que el volar de las loras podría traer paz a "el albergue de las mujeres tristes"?

te veo abuela, envejecimos...
pero, la imaginación es más poderosa que la memoria

     el gorrión, cuando se fue, se hizo un abejorro,
     y hay quienes dicen que los abejorros no pueden volar.
     granny, these will always be our days.

ps. voy a buscar la foto de los chihuiles

lunes, 21 de enero de 2013

aliciayelconejo

Y... viene el Chris, y en una frase lo resume:
"me haces llorarsonrojarvomitaranhelarmadeciar"

Se me hincha el pecho y digo:  el mundo, ese, no nos pasará encima. No a este par de historias.
A las demás: capaz y sí.

Pero, vos y yo, jugamos a que el segundo es la permanencia.


miércoles, 9 de enero de 2013

think of not-thinking


Salí por un ratito, a recoger al gato que lo tenía encargado (a sí mismo, porque de tanta libertad que le cabe resulta inencargable). 
Arrastraba los pies, escalón tras escalón, con el peso de sentir cómo te extraña el cuerpo.
...¿cómo te extraña el cuerpo?...
La frase me arrolló por su inquietud (¿?) y no por su determinación (¡!).
¿Sabes de esa regla que dice que después de un punto inicia una nueva oración?
Mi vida tiene una colección de puntos suspensivos, puntos y comas, comas, guiones.
Y vos, ahora, que vienes a ser una especie de tilde,  grave y circunflexa, y de diéresis (dos puntos al fin y al cabo). 
Y vos, ahora, que matizas la continuidad de mi misma existencia. ¡La salpicas! (es determinativo).

En 14 gradas tuve el tiempo para intuirte en el cuerpo.
Llegué a la terraza y cuando (sin querer) levanté la mirada, la nube era tan nube en medio de la oscuridad, la estrella tan estrella, que no hubo espacio para dudas.

¡Solo hay un punto final! (determinativo).
Hasta su venida, recogeré al gato, desglosaré las oraciones, y dejaré la puntuación a su libre albedrío.