viernes, 25 de mayo de 2012

que el sonido de las olas me acompañe



microscópica partícula de polvo flotando levemente

en el desaliento de una ciudad,
que, tras pasos presurosos, devino en gigante


cortaba hojas secas bajo las nubes,
la una rezaba al poniente, la otra al siroco, 
recordando la tabaquería de años atrás,
se consume mi fado.

il y a des façons de prononcer
que suffisent à la bouche...
et que remplissent des images sages


domingo, 20 de mayo de 2012

bronces de riace

Solía llevar consigo piedritas, tillos, plantitas y plantas (un arrayán regalado en la mochila), palitos... y cajas, cajotas, cajoneras; todo aquel objeto que le pidiera no ser abandonado a la interperie -porque si algo ya se sabe es que no todas las formas hablan, y que no a todas les gusta ser llevadas, sí, el primer paso era que la cosa pidiera-.

Después, debía estar muy atenta para saber dónde dejar los pasajeros, algunos solo querían ir a la siguiente esquina, algunos a un parque específico, al patio de su casa, o a la ducha.  Recogerlos y dejarlos.
¿Se sentiría así el conductor de un tren?

Con las piedras la relación era especial y tenían una condición, debían ser dirigidas por los pies (libre de la intervención de las patitas superiores, o si se prefiere: no manos), se necesitaba una patada extremadamente delicada, casi una no-patada sino una caricia de transporte. Así, caminaban acompañadas cuantas esquinas la piedra quisiera. Esas tardes eran deliciosas. Solo piedra y niña en el mundo, el bosque era salvo.

Aun ahora, en ocasiones los objetos hablan. El tillo ayer la miró pensativa y no pudo evitar susurrarle: "tómame, vamos. Yo te hago compañía."  Entonces, le sugirió que considerara que incluso las estatuas más cercanas a la perfección... siguen siendo estatuas y que las miradas deepblueocean con aroma klein están en otro tren.
El bosque está a salvo.

(cada uno de los tendones)

jueves, 3 de mayo de 2012

hay otras criaturas, Jonás


Solo desde, y a partir de, que te sabes la víctima,
puedo pasar mis ocho tentáculos por tu cuello,
aprisionando tus venas con mis ventosas,
dejando una última inhalación -una-, antes de sumergir tu cuerpo entero 8 metros.
Es que tengo, como todos, el conteo en los 3 corazones,
y el deseo y la necesidad,
de sumergirte, 8-16-80m.
A tu voluntad el asfixiarte, por el abrazo mortal o por la desesperación de ser arrastrado a lo profundo.
A tu voluntad el emerger...

¿trajiste tu voluntad? 
1
2
4
8