domingo, 5 de febrero de 2012

como dulce y amargo... como fernet deslizándose por la garganta...

De los desencuentros queda una sensación de vacío en el plexo solar. Creo que por eso tenemos los ombligos donde los tenemos... para recordarnos, en carne viva, el agujero negro en el que caen las entrañas cuando no pertenecemos.
- cuando no pertenecemos más a donde pertenecimos,
viaje sin retorno, sin posibilidad de un-otro cordón umbilical


De tanto ver me percato que hay 1 sola idea, parece de comunión entre seres, para desparramarse en el sinfondo:  no tener a dónde (y/o quién) llegar. No hallarse en el Otro. 

La mirada triste del vagabundeo...

... podría brillar...

... introyectando: home is where the heart is!


(pero esta receta es para corazones ya muy avanzados, como... no todavía el mío)


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