¡uno, dos, tres, cuatro...
cinco, seis, siete, ocho...
nueve y diez!
¡listos o no, allá voy!
contar, correr y encontrar.
tarde o temprano se hallaba lo buscado:
tras la cortina, bajo la mesa, sobre la cama, en el armario;
en la cocina, bajo la falda, atrás de la puerta, montado en el árbol
(las mejillas sudadas de brisa).
y los ojos destellaban el me encontraste.
¡Me encontraste!
y los brazos, esos lo confirmaban.
¡Me tocaste!
(deliciosos encuentros de sensaciones: abrumado-halagado).
contar, correr y encontrar...
otra vez: ¡listos o no...!
(porque había la garantía del: saber buscar, saberse descubierto).
cuento, y cuento... y corro, corro...
es tarde, muy tarde.
¿busco, qué? ¿voy, a dónde?
perdí las pistas, con o sin razón. tal vez, sin esta.
(God, help me: INTO THE WILD)
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