su profesor se percató pronto de su talento y llegó a decirle: «No tengo nada más que enseñarle, el conocimiento lo ha recibido del buen Dios».
como si esas palabras regalaran esperanza, como si rompieran lo maldito de la vida, como que dijeran "sin pecado concebido", vida de ángel en su paraíso (o demonio en su infierno).
alumno de Salieri que, cuentan rezaba con cilicios porque alguien - también - le dijera: recibió del buen Dios, vivió con el látigo de la "profecía" no oída. con la carga de: el ser común.
para Schubert, hubo el Don, consagró el vino ... - en noches de bohemia, y sífilis al final.
(y se aúlla que un trastorno bipolar es la causa de sus obras incompletas).
con la bendición, de Dios...
su vida fue para, al final, componer un Winterreise
sin la bendición, de Dios...
¿?
hay una tensión que me viene de estas irreflexiones justificativas de la miserabilidad y la desesperación en el cosido del cada día (tener o no un don). y el budismo que me da par cachetadas - para que me deje de celebrar "el día del niño y sus berrinches", (desapegos). y una especie de voz que dice que el amor redime. y 1 creencia en mi incapacidad amatoria (porque lo contrario quema).
¡bah! con el Don se compone para un piano que, con matices de nostalgia, es Brillo.
sin el don, hago un (mal) blog.
es lo único que creo saber, en honor a la verdá.
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