domingo, 7 de noviembre de 2010

all saints...

días difíciles vinieron con su carga de conmoción; por dolor procuraba analizar, desglosar, hipotetizar y, así, comprender... Mas, en el punto de quiebre: la comprensión se revela como una coraza que categoriza y, luego, filtra aquello que no es aceptado-tolerado-admitido-querido por la psique. "Comprensión" que inicia el voy a cambiar el mundo, a todos felicidad. Pero, ¿qué si el mundo está bien tal y como es? "Cambio" que no pasa de ser mi propio y único juicio de valor (esto bueno - esto malo) buscando ensartarse - como cáncer. Egoísmo puro el pretender modificar un mundo que ya no me pertenece, que es el de todos.

días difíciles vinieron con profunda tristeza; impotencia ante lo no aceptado, ante la acción "desacertada", ante la palabra "fuera de sitio". En el punto de quiebre: el aislamiento. Dolor por el no-cuidado, dolor por el eco ensordecedor, dolor por un marcado abandono, dolor por las paredes que gritan amarillo cuando quisieran que otra mano, no la mía, las pintase de rojo. dolor por no ser un risueño happy-feet all day long, all week long, all year long. ¿Y qué sucede si, finalmente, acepto la tristeza como algo mío, como el sentimiento que me acompaña desde tempranos años? Tal vez, si ha estado por tanto tiempo aquí, tiene algo importante que decir... tal vez es compañía, huésped y anfitriona.

días difíciles vinieron con asuntos de vida y de muerte: vida con colección de instantes, muerte por hastío infinito. ¿vida con dolor, muerte con alivio? ¿vida incolora ó muerte insabora ó viceversa? ¿o todo es viceversa? vida y muerte: son las dos únicas certezas, se envuelven y, a la par, me envuelven. como de una hebra transparente, algo nos une a esta vida, como un nudo firme de un hilo invisible, de metros y metros y metros de extensión, inagotable... delgado pero fuerte. Por momentos, vendría bien una tijera: dolor por las paredes que gritan amarillo...

aparece el instante, recuerdo de segundos:

temprano en la mañana, la neblina rodeaba el pueblo y se veía - apenas - la cancha de fútbol; yo en la hamaca, (de atrás a adelante)*n,  conmocionada y conmovida por la pérdida de mi Daniel... de atrás a adelante, de atrás a adelante, sola y "meciéndome" en mis propios pies...  millón de pájaros saludan (tal vez a sí mismos, al día, al mundo, ¿a mí?). irrumpió esta neblina con una deliciosa fusión acalladora de soledades. su abrigo me envolvió... y a mis dos únicas certezas. ¡abrazo a mi tristeza! Ató fuerte mi nudo e hizo un perfecto lazo rojo.

este recuerdo vino porque esta mañana la neblina instante encontró, otra vez, su manera de llegar a mí. temprano en la mañana, ella rodeó el apartamento... pocos pájaros citadinos saludan (tal vez a sí mismos, al día, al mundo, ¿a mí?). nos puse su abrigo y, hoy, até fuerte mi nudo y acaricié mi lazo rojo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario